El impacto de la Asignación Universal

A cinco años de la puesta en marcha del programa, más de 3,5 millones de personas perciben el beneficio. Cerca del 40 por ciento son niños menores de cinco años, cuando resultan más cruciales los controles de salud y el plan de vacunación.

El total de niños, niñas y adolescentes cubiertos por la Asignación Universal por Hijo (AUH) llegaba en septiembre de 2014 a más de 3,5 millones de personas. “Más del 40 por ciento de ellos se situaban en los primeros tramos de edad, hasta los cinco años, es decir cuando resultan más cruciales los controles de salud y el cumplimiento del plan de vacunación.” Así lo afirman los investigadores Irene Novacovsky y Bernardo Kliksberg en su reciente libro El gran desafío. Romper la trampa de la desigualdad desde la infancia, un estudio que analiza el impacto de la AUH en el nivel de ingreso de los hogares, la educación de los receptores y las prácticas de consumo de los hogares que reciben estos recursos.

“Los programas sociales de transferencias de recursos en América latina responden a condiciones contextuales. Se focalizan en poblaciones beneficiarias que son admisibles por reunir condiciones de vulnerabilidad, generalmente familias en situación de pobreza. La AUH establece un salto cualitativo en comparación con dichos programas dado que se concibe la estrategia de intervención no como un programa, sino como una extensión del sistema de asignaciones familiares al que ya tenían acceso otros sectores de la sociedad”, indicaron los autores del libro. El trabajo fue elaborado con un extenso equipo de investigación compuesto por Isidro Adúriz, Victoria Arinci, Horacio Chitarroni, Elisa Trotta Gamus y Naomi Wermus.

“En el 60 por ciento de los hogares receptores de la AUH, estos recursos no exceden el 20 por ciento de los ingresos totales familiares. Y en tres cuartas partes no supera el 30 por ciento. Aunque en el otro extremo hay una proporción reducida de hogares para los que es un recurso esencial y casi el 5 por ciento de los casos consultados resulta el único ingreso disponible”, sostiene la investigación en su capítulo “El peso de la AUH en el ingreso total”.

Según Novacovsky y Kliksberg existe una importante contribución de la AUH a atenuar la desigualdad dentro de los hogares de menores ingresos. “A los más pobres la AUH les incrementa el ingreso en más de un tercio, mientras que a los menos necesitados, en apenas un 4 por ciento. Ello obedece a que la prestación es una suma fija y proporcional al número de niños, niñas y adolescentes residentes por hogar”, dicen los investigadores. Uno de los impactos de la AUH tiene que ver con los niveles de consumo de las familias receptoras.

“Alrededor de una cuarta parte de los hogares declaró haber aumentado la frecuencia de consumo de los productos de la canasta básica.” La mayor cantidad de alimentos consumidos son proteínas, lácteos, frutas y verduras.

“La AUH se muestra así como fuertemente coadyuvante a la mejoría de la salud infantil y la reducción del riesgo alimentario, rubro en que el país ha logrado un significativo progreso según lo ha señalado un informe de las Naciones Unidades para la Alimentación y la Agricultura (FAO)”, sostienen los autores.

Por otro lado, aproximadamente 9 de cada 10 hogares receptores cuentan actualmente con dinero para destinar a la compra de productos de limpieza e higiene personal. Otro dato relevante de la investigación arroja que dos terceras partes de los hogares cuentan con el dinero suficiente para la compra de útiles y libros escolares, mientras que la disponibilidad de recursos para la adquisición de ropa y calzado ronda entre el 50 y 40 por ciento. Una de las formas de medir el impacto de la AUH en la educación –sostienen los investigadores– es a partir de la cantidad de años de escolaridad que se ganan a partir de los recursos de dicha asignación. “Puede observarse que los receptores de la AUH han ganado casi un año (0,73) de escolaridad. Esa ganancia equivale a 132 días de clase adicionales. Esto quiere decir que la asignación ha contribuido a la retención y reinserción educativas de los receptores, lo que posibilitó un crecimiento de su capital educativo”, concluyó la investigación.

Publicado por el matutino argentino “Página 12″ en su edición del 28 de mayo de 2015. Para acceder al artículo original hacer click aquí.

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